MORATA: «CUANDO FALLO,YA NO AGACHO LA CABEZA»

Redacción:Noelia Pinto Cervero-LaTribunaMadridista

Álvaro Morata sonríe. Desenfadado, tranquilo, como si se hubiera liberado. Quizás sea por la llamada de la absoluta, con la que sueña desde que siendo crío, con melena rubia, empezaba a dar patadas a un balón. O por la satisfacción de una decisión difícil, pero a su juicio bien tomada, la de dejar el Madrid por la Juve. El joven delantero no deja de conceder entrevistas en Las Rozas. Si vistiera de blanco, seguramente no se lo permitirían. En la normalidad, a veces, está la felicidad.

Repasamos con el madrileño su recorrido futbolístico por las categorías inferiores de España y su trayectoria vital hasta hacer cumbre: la llamada de un Del Bosque que le viene siguiendo desde hace mucho, mucho tiempo.

Su primer recuerdo de la selección española
Es habitual tener un primer fogonazo con los equipos nacionales, ese chispazo inicial que prende para siempre en los amantes del fútbol. Un Mundial, una Eurocopa, un gol, un fallo, un grito o un llanto. Morata rememora el suyo: «Mi primer recuerdo con la selección es el gol de Alfonso a Yugoslavia en la Eurocopa de 2000. Yo no me enteraba de mucho [tenía 7 años]. Me impactó por cómo lo celebraron todos en casa, se me quedó grabado, me di cuenta de que tenía mucha importancia, aunque no sabía qué se jugaba».

El 9, que en estos partidos portará el 10 dejado por Cesc, remata: «Me acuerdo también porque mis padres me compraron aquellas botas, las Joma Alfonso, que eran blancas. Luego sacaron las Joma Morientes, amarillas».

Su exitoso paso por las categorías inferiores
Morata ha sido tercero en el Mundial sub 17 de Nigeria y campeón de Europa y Bota de Oro sub 19 y sub 21. Nadie ha marcado más goles de rojo en las divisiones inferiores. Ha dejado el techo en 32, según él mismo puntualiza. Sus informes en la Federación son inmejorables.

«Ha sido la etapa más bonita que he vivido a nivel de cantera y de campeonatos inferiores. Todos los amigos que ha hecho aquí, toda la gente que he conocido… han sido años increíbles», relata.

¿Qué le han enseñado tantos años y partidos defendiendo la camiseta nacional? «Sobre todo respeto. Creo que hay que defenderla con honor y orgullo. Hay mucha gente que sufre con los partidos de la selección y que cuando ganas son los más felices del mundo. Tener tantas personas detrás te hace asumir una gran responsabilidad».

Una herida que tardará tiempo en cicatrizar
Sin embargo, ese camino de vino y rosas acabó de la peor forma posible, eliminado en el playoff de acceso al Europeo sub 21, con adiós a los Juegos por el mismo precio, el de una tarjeta que Morata no compró pero sí pagó.

«Estuve tres días durmiendo mal. Se me ha quedado algo ahí dentro. Yo asumo mi parte de culpa, no hice bien las cosas, pero tampoco las hicieron bien algunas personas que debían haberme avisado. No sé si hubiéramos pasado o no, pero se me ha quedado ahí. No pensaba que iba a ser la última vez. Podía haber metido más goles en la sub 21. Cuando llegas al hotel y te das cuenta de que se acabó… Llegué a llorar con Muniain y con los que llevábamos tanto tiempo juntos. No pensábamos ninguno que nos fueran a eliminar, quizá fue el principal error que cometimos».

De ‘cazafotos’ y ‘9’ virtual a ser uno de los elegidos
Morata guarda con cariño varias fotos de su infancia, cuando pedía retratarse con jugadores que pueden ser sus compañeros o de los que ahora ocupa su lugar. Siendo adolescente, grabó un anuncio con Iniesta y Puyol y coleccionaba imágenes en Valdebebas con las estrellas del Madrid. Incluso llegó a colgar hace meses una con Torres. Hoy es uno más de ellos. Ya no tendrá que hacer trampas en la Play. «Normalmente se juega más con equipos, pero he de reconocer que alguna vez sí que me metía en la convocatoria y me ponía de titular, jugando yo solo».

Más celebraciones que llantos como aficionado
De la generación de Cobi (92), Morata apenas recuerda malos momentos de la selección, salvo el de Brasil. «Más que sufrir a mí me ha tocado disfrutar con esta gran época de la selección. He celebrado todos los éxitos de la absoluta, he ido a Colón. Ahora me toca defender esta camiseta. Es un sueño hecho realidad, pero hay que mantenerlo vivo».

La madurez y la cabeza alta del que abandona el nido
Apenas lleva unos meses en Turín, pero ya se han hecho notar en la personalidad y el juego de Morata. Quizás sea una de las claves de la llamada de la absoluta. «Cuando uno sale de casa, de su ciudad y su entorno, para jugar, eso te aporta no solo profesionalmente, sino en tu cabeza. Te tienes que hacer más duro, no te queda otra», arranca.

Continúa en carrera: «El año pasado, cuando estaba aquí en Madrid, si las cosas no me salían bien en el campo estaba mucho más arropado. En Turín vienen mis padres muy a menudo, mi novia cuando puede, algún amigo… No hay tanta gente que esté ahí cuando estás mal. Te lo tienes que comer tú solo. En el campo se nota. Ya no soy ese jugador que cuando falla agachaba la cabeza, no con miedo, pero sí como con desconfianza. Ahora, no. Si fallo, fallo. Ya meteré la siguiente».

Encandilado de Isco desde que tenía 16 años
Morata siempre apostó a ganador con Isco. Se conocen desde la sub 17. Son amigos. Mucha culpa de que el malagueño juegue en el Madrid la tiene Álvaro. Ahora se vuelven a encontrar. «Si no le conocieras, por su aspecto, no dirías que es futbolista. Pero es especial, impredecible, tiene esa magia que nunca sabes lo que puede hacer».

Una ‘españolía’ llevada con mucho orgullo
Morata nunca ha ocultado su pasión por España. En sus botas, casi siempre brilla la bandera. «Es lo más bonito, defender a tu país. He pasado mucho tiempo en sitios como Andalucía, en los que también lo sienten de una manera especial. Tampoco es decir que soy patriota, pero me gusta lucir la bandera de mi país y disfrutarlo». Ya lo está haciendo. Pero esto es solo el principio.

About admin