LAS NOTAS DE ANCELOTTI

Redacción:Noelia Pinto Cervero-Latribunamadridista

Carlo Ancelotti presenciará desde el banquillo su cuarta final de Champions, la primera con el Real Madrid. El italiano cuenta, en este sentido, con más experiencia que su homólogo rojiblanco, Cholo Simeone. Esto no otorga ninguna garantía de éxito, pero sí le permite afrontar la previa con una mentalidad más global de lo que requiere este tipo de partidos.

Seguramente, encontrará la forma de devolver la mentalidad competitiva a unos jugadores que parecieron dejársela en Múnich. Tiene tanto de técnico como psicólogo porque ha sido futbolista y sabe a menudo lo que necesitan sus pupilos.

En el aspecto táctico, Ancelotti, como ya lo definió la persona que mejor lo conoce en el mundo del fútbol, Arrigo Sacchi, es un técnico «camaleónico». Es decir, sabe adaptarse a lo que tiene en cada momento. Suele tener una idea de lo que quiere, pero no siempre va a misa. No le importa recular, variar, modificar lo que haga falta con tal de que sus jugadores encuentren el tope de su rendimiento futbolístico. Tampoco hacerlo en función del rival que tiene enfrente, aunque en este sentido lo hace menos.

En el Madrid renunció a su famoso ‘árbol de navidad’, el sistema 4-3-2-1 que tanto éxito le dio en el Milan fundamentalmente, para implantar el 4-3-3 con el que ha encarado casi todo el curso. No obstante, incluso este dibujo lo ha variado en determinados partidos y no solo desde el principio, sino durante el desarrollo de los mismos, para establecer un 4-4-2. Ancelotti se dio cuenta de que con el 4-3-3 el Madrid era muy efectivo en ataque pero vulnerable a nivel defensivo, ya que dejaba muchos espacios al rival. Transformar a la hora de defender ese esquema al 4-4-2 le confirió más opacidad.

Como buen centrocampista que fue, sabe de la importancia de esa parcela. Para él, es la parte que da el equilibrio y por eso siempre quiere sobre el césped una mezcla de jugadores ‘contenedores’, los que sustentan al bloque desde la retaguardia cuando se ataca, y jugadores ‘creativos’, los que elaboran el juego y hacen llegar el balón a los atacantes. Porque, pese a ser italiano, a Carlo le gusta el toque del balón, tenerlo bajo su posesión. Prefiere dominar los partidos porque ésa es la mejor defensa.

Sin embargo, no renuncia a los contragolpes en el Real Madrid. Fruto de esa virtud ‘camaleónica’ en el conjunto blanco ha sabido darse cuenta de lo fundamental y efectivas que son las contras, sobre todo cuando están sobre el campo jugadores tan explosivos como Cristiano, Bale o Di María.

Contra el Atlético de Madrid es posible que no disfrute de muchos contraataques y tenga que apostar más por un equipo de posesión, teniendo en cuenta la retaguardia y, sobre todo, el juego aéreo rojiblanco.

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