EL MADRID,MUY TOCADO,CON LA LIGA MUY DIFÍCIL…PERO NO IMPOSIBLE

Redacción:Noelia Pinto Cervero-Latribunamadridista

Saltaron las alarmas en Zorrilla. Al poco de empezar el partido, en el minuto ocho, Cristiano llamó la atención de Ancelotti para decirle que no podía seguir. El portugués se resintió de las molestias musculares que arrastraba en la parte posterior del muslo izquierdo y decidió parar. Eso sí, para tranquilidad de los médicos y del propio técnico italiano, dio la sensación de que fue por precaución.

Eso dijo al pasar por zona mixta: »Solo precaución». Pero las alarmas siguen sonando. Ya no corrió un contragolpe del Real Madrid y esperó caminando cerca de la banda a que se hiciera efectivo el cambio. Su cara era un poema. De hecho, tras ser sustituido por Morata hizo visible su enfado dando un puñetazo al techo del banquillo antes de sentarse junto al resto de suplentes. Segundos después, Ancelotti se dirigió hacia donde estaba el jugador para interesarse por él antes de seguir dirigiendo al equipo desde el área técnica.

Cristiano ya viajó a Valladolid arrastrando molestias. De hecho, el propio Ancelotti reconoció que estaba un poco cansado y que no había completado por precaución el entrenamiento previo al partido. Incluso, en una breve charla con el técnico el propio jugador se señaló la parte posterior del muslo izquierdo, donde al parecer estaba sintiendo otra vez molestias y donde sufrió la pequeña rotura muscular a principios de abril.

En vilo
A poco más de dos semanas de que se dispute la final de la Champions, el estado físico de Cristiano preocupa mucho en el Real Madrid. La recaída en sus molestias musculares hacen saltar las alarmas en un momento crucial de la temporada, en el que apenas hay margen para nada. CR7 no termina de arrancar y el equipo se juega la Liga y la Décima en el plazo de 16 días.

La situación vivida en Valladolid recordó a la del Dortmund en el Bernabéu. En esta ocasión no se sentó en el césped, pero sí que paró de golpe y no hizo nada por seguir jugando más. Dijo que está ahí y acto seguido fue sustituido. En la anterior ocasión fueron 20 días de baja tras sufrir una pequeña rotura muscular. Se perdió la vuelta en Dortmund y la final de Copa.

Ahora, ese periodo de tiempo le haría decir adiós a la temporada, con el drama que supondría para el Madrid afrontar la final de la Champions de Lisboa sin su estandarte, sin el hombre de los 50 goles esta temporada.

Pero al margen de los colectivos, Cristiano también tiene muchos frentes abiertos en lo particular. En juego está el Pichichi y la Bota de Oro. En el galardón nacional tiene un cierto margen con Messi (28 goles) y Diego Costa (27). Pero en la Bota de Oro mantiene un reñido pulso con Luis Suárez, ambos con 31 tantos. Tal y como está la situación, esto es un tremendo varapalo en sus aspiraciones.

Parte de guerra
Pero Cristiano no fue el único jugador que acabó lesionado el partido. En la segunda parte cayeron casi consecutivamente Pepe y Di María. En el caso del central, se le diagnosticó un pinchazo en el gemelo. El portugués acabó el partido cojeando, tras ser asistido en la banda en dos ocasiones por los médicos. A día de hoy, no es segura su participación en la final de Lisboa.

El Fideo, por su parte, sufre un pinchazo en los aductores y dolor en los rotadores de la cadera. Tanto a Pepe como al argentino se le harán pruebas mañana, pero el primer diagnóstico hace que no se sea optimista. El balance no puede ser peor. Liga perdida y tres titularísimos en la enfermería.

Lo asumen
Que el Madrid ha perdido la Liga lo tienen asumido hasta los jugadores. Sergio Ramos se marchaba de Zorrilla con un mosqueo descomunal. Había marcado una vez más pero tampoco bastó. «La Liga está prácticamente perdida, pero mientras matemáticamente se pueda el Madrid está obligado a luchar. Ha sido una temporada larga y el cuerpo acaba notándolo. Hemos hecho una grandísima temporada».

El central sí que lamentaba algunas cosas del encuentro de ayer que no le gustaron: «Hemos dejado pasar una oportunidad única. Habría que verlo de nuevo relajadamente. Faltando diez minutos, hemos pecado de relajación. Ante ellos, que se juegan la permanencia y siempre te lo ponen difícil. Nos hemos descuidado y nos han pillado».

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