SE CUMPLEN 10 AÑOS DEL FICHAJE DE BECKHAM

Redacción:Noelia Pinto Cervero-Latribunamadridista

Una nube de 544 informadores y 46 cámaras de televisión de los cinco continentes (la BBC, en Inglaterra, y la CNN, en Estados Unidos, lo ofrecieron en directo) fueron testigos de la impactante presentación de David Beckham como jugador del Real Madrid. El cuarto Galáctico de la primera era de Florentino en la presidencia del club. Le habían precedido Figo (2000), Zidane (2001) y Ronaldo (2002).

Todo aconteció en el viejo Pabellón Raimundo Saporta el 2 de julio de 2003. Hace ya diez años. Alfredo Di Stéfano, a la derecha del crack inglés, y un sonriente y radiante Florentino Pérez, a su izquierda, escoltaban a la joya del United, que terminó derribando la tozuda resistencia escocesa de Sir Alex Ferguson en su sano empeño por ver cumplido su deseo de defender la camiseta blanca en el Bernabéu.

Beckham irrumpió con un traje azul celeste y su cabellera rubia recogida. Cogió el micrófono y puso en práctica su caballerosidad británica: “Señor Di Stéfano, señor Pérez, ladies and gentlemen. Formar parte del Real Madrid es un sueño hecho realidad. Muchas gracias y ¡HALA MADRID!”.

Minutos después, un Becks emocionado se vistió de blanco por primera vez y saltó al césped de la extinta Ciudad Deportiva. Ante 2.000 enfervorizados aficionados, el 23 blanco (número elegido por José Ángel Sánchez y Jorge Valdano por la simbología que tenía al ser el dorsal del mítico Michael Jordan) dio sus primeros toques a la pelota con su pierna buena: la derecha.

Espontáneo. En ese instante, saltó de la grada un niño que iba descamisado y que sólo pretendía tocar a su ídolo. Beckham, sonriente, le abrazó y pidió que le regalasen una camiseta del Madrid. Ese niño, llamado Alfonso, se hizo del Madrid y de Beckham para siempre… Eran tiempos felices, lo que explica la cara de satisfacción de Florentino en la fotografía grande que preside esta página. El presidente blanco era infalible. Donde ponía el ojo, ponía el Galáctico. Eso explica que nadie dudase del fichaje de Beckham a pesar del estratégico “never, never, never” de semanas anteriores.

Quizás por eso hay una parte de la afición que todavía se resiste a pensar que no pueda venir Gareth Bale. Cierto que el pinchazo con Neymar (el club hizo una ofensiva final que sólo sirvió para acelerar su fichaje por el Barça) no ayuda a un optimismo ciego. Pero una parte del madridismo mantiene la convicción de que Florentino puede consumar la llegada del crack galés. La afición se imagina a Cristiano, Bale, Özil e Isco en el mismo once.

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