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Crónica-Redacción:Noelia Pinto Cervero-Estadio Vicente Calderón-LaTribunaMadridista

El Atlético de Madrid se ha impuesto al Real Madrid (4-0) en el Vicente Calderón, en el encuentro correspondiente a la jornada 22 de la Liga BBVA, en un ejercicio de superioridad ante un líder desdibujado que no encontró su sitio en el duelo en ningún tramo del partido, en el que el fallo de Casillas, una defensa superada por el ambiente y los hombres de creación desaparecidos permitieron que la afición colchonera volviera a disfrutar de una victoria liguera en su estadio ante el Real Madrid.

El derbi madrileño se antojaba igualado; pese a las bajas en defensa del conjunto blanco el partido no tenía un claro favorito. El líder llegaba con siete de ventaja y con el objetivo de asaltar un Calderón que acabó el partido eufórico. Las cuentas del Madrid tras imponerse al Sevilla el pasado miércoles (2-1) parecían claras para apear de la carrera por la Liga al vigente campeón. Pero lo que sucedió en el feudo rojiblanco fue que los blancos en vez de distanciarse vieron cómo la ventaja disminuía y eran claramente superados por su rival.

El Atlético de Madrid rozó la excelencia en un partido en el que le salió todo lo que intentó ante la pasividad de un Madrid sin ideas ni soluciones a los problemas que le fueron apareciendo durante el partido. El técnico italiano Carlo Ancelotti no supo manejar la situación y fue también superado en el particular duelo que se vivía desde el banquillo. Las numerosas bajas en defensa parecieron desmontar todo el equipo, un cuadro que en todas sus líneas menguó ante un gigante vestido a rayas rojas y blancas.

Salió el Madrid queriendo la posesión de la que disfrutó siguiendo la tónica de los anteriores derbis. Balón para el Madrid al que el Atleti le dejó el peso del partido, pero con todo el peligro para los rojiblancos, que cada vez que se acercaban a la portería merengue ponían en peligro a la zaga madridista. En el minuto 10 un contratiempo hacía que los del Manzanares se quedaran sin uno de sus principales estandartes. Koke, que arrastraba molestias, tuvo que ser sustituido por Saúl Ñíguez tras recaer de la lesión que arrastraba.

Mandzukic, en el segundo palo, la dejó atrás para la llegada de Tiago, que desde segunda línea aparecía para hacer el primero en un fallo de Casillas que no pudo atajar el balón. A partir del gol, los rojiblancos se crecieron volcándose en la portería de un Madrid desdibujado que no acertaba a sacar el balón. En esa avalancha llegó el segundo. Mandzukic, disfrazado de asistente, le puso un balón en el área a Saúl, que con un gran remate de chilena batía a un Casillas que no pudo hacer nada por atajar el disparo.

El 2-0 pareció hundir más a un Madrid que aún no había probado a Moyá. Cristiano, desesperado, no encontraba su sitio, al igual que Bale y Benzema, que no conseguían enganchar ningún balón cerca del área colchonera. Ancelotti, que sólo supo cambiar al portugués y al galés de banda, no encontraba respuestas, una vez más, al planteamiento de Simeone. Nacho y Varane fueron sobrepasados por el ambiente y la desaparición de los hombres de creación del Madrid permitieron que el Atléti jugara a sus anchas.

A la media hora de juego los blancos pisaron área. Una falta escorada botada por Kroos que no acertó a rematar Varane fue la primera ocasión de peligro de la que disfrutaron los madridistas. Apenas cinco minutos después el Atlético volvió a rearmarse y protestó una mano de Khedira dentro del área que Fernández Borbalán no señalizó como tal. Los minutos finales de la primera mitad sirvieron para que los de Simeone se metieran atrás defendiendo un resultado valioso y trabajado ante un Madrid maniatado en todo momento.

Del vestuario salió el mismo Real Madrid que había comenzado el partido, con posesión y encerrando a unos rojiblancos en su área que parecían disfrutar con esa situación. El paso de los minutos el partido se fue poniendo más bronco. Una lluvia de amarillas en apenas diez minutos dificultaron el juego favoreciendo la ventaja colchonera. La primera gran ocasión en los segundos 45 minutos fue de Arda Turan que se marchó rozando el travesaño. Apenas un minuto después llegó la primera gran internada de Juanfran hasta línea de fondo que Griezmann mandaba por encima de la portería de Casillas.

A falta de media hora por disputarse el Atlético se adueñó de balón ante la pasividad de un Madid apático y desdibujado. Sin apenas centro del campo y con síntomas de cansancio, el Atlético aprovechó la inercia y espoleado por una afición enloquecida consiguió el tercero. Saúl asistió a Griezmann para que el francés le robara la cartera a su compatriota Varane y empujara el balón al fondo de la red. Saúl sería sustituido minutos más tarde tras una mala caída en el gol.

Los minutos finales sirvieron para que uno de los mejores del partido, Mario Mandzukic, se sumara a la fiesta redondeando una goleada merecida y propia de los libros de historia. Asistido por Fernando Torres, el croata remachaba de cabeza ante, una vez más, un Casillas que no pudo hacer nada.

 

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