Athletic Club 1-2 Real Madrid

El Real Madrid sufre, sin un buen Modriç, para lograr la victoria en San Mamés.

Redacción: Raúl Merino

El Real Madrid se ha llevado un partido complicado en La Catedral pese al mal juego. El partido comenzó con un amago de presión blanca sobre el Athletic Club sin demasiada intensidad, lo que provocaba la salida fácil de balón por parte de la zaga rojiblanca. Rápidamente el Athletic se hizo dueño del partido, acosando la meta defendida por Keylor Navas. El Real Madrid intentó mandar en el terreno de juego, pero el mal momento de Luka Modriç y la gran distancia entre los tres de arriba y el medio campo rompía el esquema del conjunto blanco y propiciaban las contras del Athletic Club. No obstante, la pegada del Madrid dio sus frutos en el minuto 25 con una contra llevada por Cristiano y finalizada por Benzemá. En el segundo tiempo, el Athletic acosó por completo la portería blanca hasta lograr el empate por medio de Aduriz en el minuto 65. Poco le duraría la alegría al conjunto vasco, pues en el minuto 68 Casemiro hizo el definitivo 1-2 tras un balón peinado por Cristiano Ronaldo a la salida de un córner. Los últimos minutos Zidane intentó oxigenar el centro del campo y tener la pelota con la entrada de Isco y Lucas Vázquez por Modriç y Cristiano. El Athletic Club lo seguiría intentando, ya sin gasolina para alterar el marcador.

Una vez más, queda en entredicho la vistosidad en el juego del Real Madrid con la BBC en el campo. Presión blanda; Modriç y Kroos desbordados con la salida de balón; y Casemiro con demasiado trabajo por la incorporación de los laterales al ataque.

Pese a todo esto, tanto Casemiro como la pareja de centrales estuvieron inconmensurables. Nacho sigue demostrando partido tras partido su sobriedad defensiva, consagrándose a lo largo de la temporada como una pieza fundamental. De los tres de arriba cabe destacar, además del gol, el trabajo sin balón de Benzemá. Quizás, lo que se le ha estado pidiendo con más regularidad al francés. No obstante, en el día de hoy ha cumplido con creces, siendo, en mi opinión, el mejor jugador sobre el terreno de juego.

Por parte del conjunto vasco, meritoria la labor de equipo y la intensidad puesta en cada disputa de balón, destacando a Raúl García en su faceta más intensa y a un gran Beñat dirigiendo a su equipo.

Balance positivo, más por los tres puntos, que por lo visto sobre el césped del nuevo San Mamés.

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