Djokovic se despide del número uno ganando a Nadal el Masters de Pekín

La crónica: Diario ABC.com.

Novak Djokovic, un luchador sin complejos, orgulloso desde la cuna,frenó a Rafa Nadal en la final de Pekín. El serbio, recién destronado, completó un encuentro sensacional a partir de su servicio y se impuso por 6-3 y 6-4 un día antes de que el tenis anuncie que hay nuevo número uno. Lo será Nadal, derrotado en China después de una racha impresionante de 26 victorias en cemento que se rompió bruscamente en el duelo más repetido de la historia de este deporte. Era la entrega 38 de esta rivalidad y se la apuntó Djokovic sin discusión, sediento de venganza. 

Era un duelo plagado de connotaciones simbólicas, un duelo en dondese competía por un título desde el orgullo. Nadal, elevado a las alturas por alcanzar la última ronda, estrenaba condición todavía sin ser número uno oficial, a la espera de que el lunes se haga pública la lista. Djokovic, por su parte, pretendía demostrar que es un campeón insaciable, un competidor único que propone pelea hasta el final. «El año no se ha acabado para mí», aseguraba en la previa. La batalla por el liderato, con 40 puntos de diferencia entre ambos a partir de ya, se presenta apasionante.

El serbio fue mucho más en el primer set. Lo controló jugando a un nivel altísimo, tremendo el repertorio de golpes desde el fondo de la pista. Dominó todas las situaciones y se apoyó en una derecha demoledora mientras apretaba con ese revés a dos manos tan hiriente. Al otro lado de la pista, Nadal se movía con menos chispa que en otras ocasiones y apenas era capaz de encontrar soluciones.

Djokovic empezó como un ciclón y se puso 2-0 al romper el servicio de Nadal, renta suficiente como para apuntarse la primera manga. El serbio se crecía en todas las facetas y completó un set perfecto con su servicio, en donde únicamente cedió dos puntos y se apuntó tres juegos en blanco. Y lo hizo ante Nadal, uno de los mejores restadores del planeta, quién sabe si el mejor.

Fue, la del balcánico, una demostración de poderío asombrosa, gritar al mundo entero que quiere volver a reinar cuanto antes. Nadal, que pareció menos enchufado, simplemente podía correr para frenar el bombardeo, condenado al mayor de los desafíos después de perder la primera manga. A Djokovic es muy difícil remontarle y más si en el primer juego del segundo parcial te rompe el saque. Una montaña por delante.

Y Nadal, pese a todo, no siempre gana. Aunque sus estadísticas sean espectaculares, con 65 victorias en lo que va de temporada, sumó esta vez una derrota que corta su racha en pista dura. Llevaba 26 triunfos consecutivos en esta superficie, campeón en Indian Wells, Montreal, Cincinnati y el US Open, y se frenó en seco en Pekín, en su querido Pekín. Es el cuarto tropiezo del curso, el segundo ante su enemigo más directo de esta nueva era.

El panorama fue el mismo hasta el último intercambio, siempre con Djokovic al mando. Se mantuvo igual de sólido con su saque (perdió sólo seis puntos en toda la final con un 71 por ciento de primeros) y llevó al límite a su rival, delatado por su rostro ya que nunca tuvo la más mínima opción (cero pelotas de break). No había sonrisas en Nadal, tampoco puños cerrados para creer en la reacción. En esta ocasión, Djokovic estaba a otro nivel, inalcanzable.

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